¡TODAS LAS FOTOS DE LAS TORTURAS!
 
Presidente González Macchi ordenó secuestro y tortura de Arrom y Martí
¡Todas las pruebas aquí!

 
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Cronología de los hechos enero-julio 2002
 
Juicio Político contra el Presidente de la República González Macchi
 
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"LLAMADO A LA ECUANIMIDAD"
de Anuncio Martí

A LA OPINION PUBLICA, A MIS COLEGAS PERIODISTAS
(Comunicado leído durante la Conferencia de prensa del 11 de febrero de 2002)

Hoy, convoqué a esta conferencia de prensa como afiliado del Sindicato de Periodistas del Paraguay, un gremio muy caro a mis sentimientos y del cual fui delegado sindical en la época de negociación del primer contrato colectivo, para dirigirme a mis colegas de los diarios, radios y la televisión.

Con todo el respeto que merecen quienes hacen el día a día de esos medios, me atrevo a hacer un llamado a la conciencia de unos pocos de ellos que en estos días se han prestado a efectuar una campaña de desinformación en contra mía y de mi compañero de causa, Juan Arrom.

Yo he elegido no ser "apolítico", si tal opción es posible en la realidad. Opté por decir lo que pienso y vivir como digo, de un modo quizá no necesariamente compartido por todos los colegas de los medios de comunicación.

Pero creo que esta diferencia de opciones u opiniones no debería significar que quienes piensan de un modo contrario al mío deban dedicarse a justificar secuestros, apremios ilegales y tortura probadamente cometido por oficiales en actividad de la Policía Nacional, con conocimiento directo de las autoridades encargadas de la seguridad de la ciudadanía.

Me preocupa, sobretodo, que colegas a los que guardo un enorme aprecio y un respeto profesional, dediquen páginas, minutos de radio, de televisión, y esfuerzos dignos de mejor causa, a abonar la tesis oficial sobre nuestra vinculación con el secuestro de la señora María Edith Bordón, como si esto justificara el tormento y la desaparición forzosa a que fuimos sometidos.

Somos inocentes de esos cargos, y a mis queridos colegas les recuerdo cordialmente que aunque así no fuera, esto no otorga derecho a los escuadrones de la muerte de la Fiscalía y la Policía a secuestrar, torturar y asesinar a sospechosos.

Se nos ha dicho desde algunas páginas de diarios y desde algunos noticieros de televisión que nuestras declaraciones, al ser rescatados de una cárcel clandestina, tenían contradicciones, que fueron corregidas y aumentadas para la campaña de desinformación.

Pasar por lo que hemos pasado no es algo que yo desee ni a mi peor enemigo, pero invito a todos los colegas a ponerse en los zapatos de dos personas que fueron secuestradas, torturadas y aterrorizadas durante dos semanas y a responder honestamente con total coherencia, inmediatamente después de ser liberados de una inminente muerte clandestina.

Se ha presentado como grandes descubrimientos de una investigación policial-periodística, la vinculación comercial pública entre Juan Arrom y nuestro compañero- también injustamente preso- Víctor Colmán.

Se ha presentado como la semiplena prueba de una conspiración política el hecho de que el abogado Oscar Ayala Amarilla, aceptara ser defensor de otro encausado.

Que no se hayan roto los vidrios de mi anteojo se presenta como otra preocupante duda. Las graduaciones de mi anteojo son 2,50 y 2,75 y lamento decepcionar a quienes esperaron verlo hecho trizas. Voló con la primera bofetada que recibí y lógicamente me aferré a algo que ya es casi inherente a mi. Mis torturados lo guardaron muy bien y me entregaban cada vez que necesitan que les identifique nombres y números de teléfono de mi agenda personal, con el propósito de implicar a cualquier persona e inventar supuestas pruebas.

Para ciertos colegas periodistas, las dimensiones de mi barba al momento de mi liberación fueron la prueba irrefutable de que fue sospechosamente acicalada durante nuestro "autosecuestro" o "autoflagelación".

Debo decir al respecto, simplemente, que lamento que la naturaleza no haya sido más generosa con las formaciones pilosas de mi rostro, y debo observar que no estoy dispuesto, ni lo estuve antes, a sacrificar mis genitales voluntariamente, así fuera a cambio de muchos millones de dólares.

Debo agregar, sin embargo que, al extender el halo de sospecha y misterio sobre nuestro movimiento político, Patria Libre, estas publicaciones están preparando peligrosamente el terreno para justificar ulteriores represiones o eventuales desapariciones forzosas sobre más de mil militantes de la organización, y sus familias, a lo largo del país.

Es decir, en defensa de las "fuentes de información" con que la Policía contaminó a los medios durante nuestra desaparición, se da rienda suelta a las versiones promovidas por torturados, y se pone en riesgo la vida de un millar de seres humanos, cuando menos.

Lo dije antes, y lo repito ahora: Yo acuso de los delitos de secuestro y tortura a los comisarios Antonio Gamarra, Roberto González Cuquejo y Blas Chamorro, y su escuadrón de la muerte; al fiscal Hugo Velázquez, sus auxiliares y su escuadrón de la muerte llamado Centro de Investigación Judicial; al ex ministro del Interior, Julio César Fanego; al ex ministro de Justicia, Silvio Ferreira; y finalmente al presidente Luis González Macchi, responsable político de las acciones del gobierno.

A mis colegas, les ruego, solamente, POR FAVOR: conserven la ecuanimidad.

Anuncio Martí Méndez