TODAVIA QUEDAN PREGUNTAS SIN RESPUESTAS
Todavía quedan algunas preguntas sin respuestas
(Fuente ABC Color)
Las declaraciones de la señora María Edith y de su marido Antonio Debernardi a Radio Uno dejan en el tintero algunos interrogantes, que a pesar de sus respuestas no satisfacen la curiosidad de la gente.
- Si Juan Arrom fue el jefe de la banda que materializó el secuestro, ¿cómo se explica que la secuestrada fue liberada estando el jefe y ''el guardia malo'' desaparecidos? Arrom y Martí desaparecen el 17 y la señora de Debernardi aparece el 19. La probable explicación de este raro fenómeno supone la existencia de una ruptura dentro de la banda de secuestradores, de manera que un grupo traiciona a otro. La única señal de ruptura (antes amigos, hoy enemigos) es entre Arrom y el ex ministro de Justicia y Trabajo y su hombre de confianza, Marcos Alvarez, pero estos últimos no aparecen como sospechosos del primer secuestro.
- Si la señora María Edith afirma que el ''guardia bueno'' durante su secuestro es Alcides Oviedo Brítez (actualmente prófugo), ¿por qué no presenta una querella criminal contra el mismo? No se podría invocar problema económico en este caso, aunque su marido demostró ser muy duro para pagar aun en situaciones cruciales.
- El Ing. Antonio Debernardi afirma con vehemencia que irá detrás de los secuestradores hasta las últimas consecuencias, sin importar si forman parte del gobierno o del partido que fueren, pero hasta ahora se limita a hacer declaraciones a la prensa y ni siquiera ha contratado abogado para perseguir a los autores del ilícito. ¿Qué otro método existe de hacer justicia que no sea a través del sistema de ataque y defensa en los estrados judiciales?
- ¿En manos de quién se encuentra el saldo del rescate pagado por el Ing. Debernardi? Si es como él dice que pagó solamente un millón de dólares, faltan 600 mil dólares (cerca de tres mil millones de guaraníes), pero si pagó según el acuerdo a que llegaron ''vía epistolar'' 2.250.000 dólares, el saldo en circulación es de 1.850.000 dólares.
- Si el Ing. Debernardi -como el mismo lo reconoce- se atrevió a desafiar a los secuestradores (y poner en peligro la vida de su esposa) bajando el rescate de 12 a 1 millón y además envió menos de lo pactado porque notó que estaban muy ansiosos, ¿no sería correcto pensar que la ansiedad que él ahora debe tener por recuperar el dinero pagado puede convertirse en un problema para la investigación?