INVESTIGAR PARAPOLICIALES PARA ACLARAR SECUESTROS
Investigar la banda de parapoliciales puede desentrañar los secuestros
(Fuente ABC Color - Hugo Ruiz Olazar)
Como ingrediente de esta negra página de la historia contemporánea nacional, la Cámara de Diputados, por mayoría, protegió el pasado jueves al fiscal general del Estado Oscar Latorre, acusado de estar al frente de una banda de parapoliciales y paramilitares dedicados a aterrorizar a la población. Políticos del sector argaño-wasmosista decidieron apoyar a Latorre a pesar de las voces de repudio proferidas contra la tortura por sus principales referentes, como el mismo Nicanor Duarte Frutos, que inclusive salpicó al entorno de Luis González Macchi. Extrañamente, sin embargo, Nicanor y sus huestes se llamaron rápidamente a silencio y se refugiaron en el viejo molde partidario.
Esta actitud devela una debilidad para sostener su propio discurso, una evidencia de que sigue atado a alguna corporación que no le permite tener autonomía de vuelo en sus pretensiones de candidatarse a presidente.
"Hay gente cercana al poder que sabía" Nicanor en conferencia de prensa, apenas se enteró del suceso.
Sus amigos de la Cámara de Diputados votaron, sin embargo, con prusiana disciplina a favor de Latorre.
Para echar un manto de más confusión al asunto, la misma María Edith de Debernardi concurrió a la Cámara de Diputados para respaldar al fiscal general y dejar entrever, como dijo a la radio Uno de Wasmosy, que los torturados son responsables de su secuestro.
Lo curioso es que, a medida que pasa el tiempo, el libreto cambia y cambia, y los mismos interesados -como en el caso Argaña- consienten testigos dudosos o se pierden en un mar de contradicciones.
Sin descartar nada ni a nadie, lo cierto es que la ciudadanía ha sido testigo en estos últimos años de increíbles violaciones del debido proceso, de torturas y hasta crímenes, contra personas que resultaron ser inocentes, donde los afectados coinciden al identificar a sus victimarios.
Estos antecedentes son los que multiplican la desconfianza hacia Latorre y el equipo de su Centro de Investigación Judicial (CIJ), Cazal, Gamarra, Schémbori, González Cuquejo, el mayor Mario González y compañía, involucrados por Arrom y Martí.
A los nombrados se los ha asociado también con Ocholavsky, Lincoln Alfieri, Morel Garay, mayor Elías, etc., cuyos nombres son mencionados frecuentemente por los testigos como protagonistas directos de los sangrientos incidentes del 26 de marzo de 1999 en la plaza del Congreso o de la comedia del golpe de mayo del 2000.
El caso de tortura de los dos políticos izquierdistas, comprobado por los médicos del Sanatorio Migone, ha sensibilizado por fin a los simpatizantes de esa confesión para atacar en forma franca y directa a un grupo de personas que son sindicadas desde 1999 como los represores asalariados de este gobierno.
Se creyó que, por fin, por la presión de la indignación que generó el escándalo en la opinión pública, los magistrados se dispondrían a desmantelar esta corporación terrorista, pero, una vez más, el desconcierto se ha apoderado del ambiente.
Ante la confusión reinante, hay algunas cuestiones básicas que no deben perderse de vista.
Un día después de ser hallados Arrom y Martí, el fiscal Latorre vino precipitadamente de sus vacaciones el 30 de enero para ofrecer una conferencia de prensa donde exhibió unos cuantos fajos de dólares, supuestamente 350 mil.
Dijo que la suma le fue entregada 15 días antes por el testigo "arrepentido" Marcos Alvarez (típico caso Gumercindo Aguilar o Vera Esteche del caso Argaña).
En la última declaración, los fiscales llamativamente no permitieron que el ingeniero Antonio Debernardi contestara de qué banco sacó el dinero para pagar a los secuestradores, por lo menos para despejar una de las gruesas dudas que envuelven este complejo caso.
¿Cómo se entiende que los secuestradores retiraron 400 mil dólares a media cuadra de Automotores de la Policía y fueron a tomar cerveza a tres cuadras en un copetín, ínterin en que el ingeniero "aprovechó" para anotar la chapa del vehículo?
¿Por qué en todo caso no los siguió?
Muy a pesar suyo, el presidente González Macchi se vio obligado a descabezar a sus principales hombres de confianza para amortiguar el escándalo de la tortura: el ministro del Interior Julio César Fanego, el ministro de Justicia y Trabajo Silvio Ferreira, el jefe de la Policía Nacional comisario Blas Chamorro, el jefe de Investigaciones González Cuquejo y el jefe de Control de Automotores subcomisario Gamarra.
El CIJ de Latorre también ha quedado sin sus jefes Javier Cazal y Rodríguez.
El ministro Ferreira ha desaparecido de escena desde entonces.
El Presidente dijo inclusive que el fiscal general del Estado, por ética, debía renunciar. Pero algo pasó.
En este fantástico país, todo puede suceder desde 1998, dependiendo del curso de los acontecimientos.
La víctima del secuestro, después de tomarse vacaciones en Uruguay, deja pasar el tiempo y recién esta semana dice por la radio de Wasmosy -no en su declaración judicial- que Arrom es el culpable, al tiempo que identifica a casi toda la banda de plagiarios.
En contraposición, al ser rescatada, en enero, dijo que no podía recordar ni el rostro de los que la secuestraron a cara descubierta en Ñu Guazú.
Al igual que su esposo y su suegro, había insistido en que su secuestro no tenía nada que ver con la política.
De repente, la semana pasada, todo cambió.
Hasta se anuncia el retorno de Silvio Ferreira para ocupar su banca en Diputados.
¿Qué hay detrás de estos casos gordos como el de Argaña, el de la plaza, el de la supuesta intentona golpista de mayo del 2000, el megaasalto del aeropuerto y este cada vez más misterioso caso?
"Calé" Galaverna parecía preparar el terreno cuando decía antes del desenlace del secuestro de Arrom y Martí que este dúo "no jefaturea", dando a entender que Lino Oviedo y Pappalardo estaban detrás del asunto.
Arrom dijo que sus captores le quisieron obligar a firmar una declaración en ese sentido.
Nada parece encajar en esta historia.
¿Por qué no encuentran todavía la casa donde estaba secuestrada María Edith?
¿Por qué amedrentan a testigos como el profesor Resck?
¿Cómo encaja que los presuntos culpables hayan estado presos antes de la entrega de la segunda parte del botín?
Antonio Debernardi describió a los secuestradores como altamente profesionales, con un mecanismo casi de relojería, pero Arrom supuestamente cometió la torpeza de entregar 350 mil dólares a Marcos Alvarez, un funcionario de confianza de Silvio Ferreira en el SNPP (Proyecto Oñondivepa) que inmediatamente se presentó al fiscal y los devolvió.
El fiscal, ex abogado de los Argaña, guardó la plata en su cajón y esperó 15 días (se fue de vacaciones), hasta que se produjo el rescate de los dos izquierdistas.
Ahí interrumpió su paseo. Volvió y los imputó oficialmente en reunión de prensa.
La suma además le resultó familiar porque en el mismo CIJ Debernardi dijo haber fotocopiado los billetes con Cazal y su equipo antes de la "entrega" a los secuestradores.
Otra cuestión. ¿Cómo Debernardi, "con extrema habilidad", pudo reducir la exigencia de rescate de 20 millones a un millón?
Su audacia no tuvo límites. Encima, engañó a los captores. No les dio toda toda la plata. Llenó la bolsa con diario viejo recortado, con peligroso riesgo para la integridad física de su esposa.
Los pacientes "profesionales" le llamaron y le dijeron: "Che, nos engañaste. ¿Cuándo nos vas a entregar el resto?".
Este "affaire" es muy extraño y distinto a cualquier secuestro convencional, así como son extraños los testigos "arrepentidos".
A alguien se le escapó de las manos el caso de tortura y el posterior rescate de los políticos izquierdistas por sus familiares y entonces se pudrió el libreto, que ahora cambia como la dirección del viento.
En una sucesión de medidas contradictorias se liberó a Arrom y Martí, pero luego se retomó la acusación.
Cuando Latorre estaba casi frito, Diputados lo legitimó.
Evidentemente en esta historia hay gato encerrado cuyo misterio solo será posible desentrañar a partir del esclarecimiento de las torturas, proceso que, con seguridad, estará siendo observado desde los foros internacionales.